El caso del osito Winnie-the-Pooh es único dentro del mundo
de los iconos infantiles. Cierto que no es el primero que nació como personaje
literario pero lo que lo hace verdaderamente especial es que antes había sido
un peluche real, a su vez inspirado en una osa negra americana.
Su creador literario, A. A. Milne, no escribió sus aventuras
pensando en un público infantil y tampoco es esa nuestra intención (para la
gente menuda, y no tan menuda, es la página que dedicamos al personaje de
Disney). Esta sección es un pequeño homenaje a las personas que contribuyeron a
que niños y mayores disfrutemos desde hace 85 años de los deliciosos libros de
A. A. Milne y de los dibujos de Disney.
UNA CRÍA DE OSO AMERICANO
Toda la historia comenzó el 24 de agosto de 1914 cuando un
tren que transportaba tropas con destino a luchar en Europa desde Winnipeg
(Manitoba, Canadá) se detuvo en el pequeño pueblo de White River (Ontario). El
teniente veterinario H. Colebourn (1887-1947) salió a estirar las piernas y
encontró a un trampero con una cría de oso negro. El cazador había matado a su
madre y Colebourn le compró el cachorro por 20 dólares. La llamó Winnie por su
ciudad adoptiva, Winnipeg, ya que él era británico de nacimiento. El cachorro
se convirtió en mascota de la brigada 34ª Fort Garry Horse a la que pertenecía
el militar.
A su paso por Inglaterra, Colebourn prefirió dejar a Winnie
en el Zoo de Londres (hecho registrado el 9 de diciembre de 1914) para que la
cuidaran mientras él continuaba camino del frente. Aunque otros cinco osos más
fueron dejados por tropas canadienses, Winnie se convirtió pronto en la
favorita del público.
Al acabar la guerra en 1918, Colebourn se pasó por el Zoo a
recogerla pero tras ver cómo la gente la apreciaba por su docilidad, decidió
dejarla allí. Volvería en varias ocasiones a visitarla hasta que la osa murió
finalmente el 12 de mayo de 1934. El capitán Colebourn continuó en Canadá su
carrera como veterinario hasta su muerte en 1947.
Por iniciativa del hijo del militar, en 1992 se descubrió en
el Assiniboine Park Zoo de Winnipeg una estatua representándolo de pie cogiendo
de las patas al cachorro. En 1995 un grupo de oficiales de la 34ª Fort Garry
Horse llevó al Zoo de Londres una copia donada por el gobierno de Manitoba.
Pero volvamos hacia atrás. El niño Christopher Robin Milne
acompañó a unos vecinos, cuando tenía cinco años, en su visita al Zoo y allí
conoció a Winnie, de la que se hizo amigo hasta el punto de que los cuidadores
le dejaban pasar dentro del recinto para jugar con ella. Se da la Graciosa
Circunstancia de que a la osa no le gustaba la miel como al personaje sino la
leche condensada. Aquella primera visita inspiró a su padre, A. A. Milne,
escritor, un poema.
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